El ex Presidente Lagos, más que nadie en Chile, debe ser el hombre más conciente acerca de las implicancias de la concentración del poder económico. En su tesis, publicada en el libro LA CONCENTRACION DEL PODER ECONOMICO -SU TEORIA: REALIDAD CHILENA, que le ganó una entrevista con la revista "Time" y el diario "La Nación" lo llamó "El Mozart de la Economía". Además le permitió ganar una beca para estudiar en Duke University, donde obtiene un doctorado y es así cómo el tal llamado "Profesor Lagos" inicia su carrera académica. En dicho estudio, Lagos sostenía que el verdadero poder estaba en los bancos, la industria y el latifundio, y en consecuencia, hacia allá había que dirigir el poder regulador del Estado. Desde luego, el estado como entidad fiscal y veladora por el bien común y la equidad debe fortalecer su aparato para así obtener una buena distribución de las riquezas.
Sin embargo, bajo su gobierno, el Banco del Estado le prestó 120 millones de dólares al grupo Luksic para favorecer su consolidación como grupo financiero con la compra del Banco Chile. Podríamos decir, en su favor, que los tiempos han cambiado y mucho.
Lagos ocultó que el 96% de las exportaciones están concentradas en el 1% que es la gran empresa y que los pequeños productores, escasamente representaban hasta el 2004 un 4% de las exportaciones. Es decir, escondió que el verdadero rostro de las exportaciones chilenas fuera el de Angelini, Luksic, y de otros jefes de los grupos económico-financieros que Lagos criticó duramente en su época de estudiante y durante la dictadura de don Augusto.
Don Ricardo favoreció por sobre todo la construcción de un ambiente amigable con los grupos económico financieros que operan en nuestro país, se aprobó todo esto extremadamente más rápido que aquellos acuerdos y acciones políticas que resuelven las permanentes necesidades sociales de la población, como por ejemplo, la creación del defensor ciudadano (desde aquel entonces) o el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, los que no sólo llevaron largos meses de tramitación, sino que siguieron no siendo aprobados. En promedio, las leyes pro concentración económica demoraron 3,5 meses, mientras que las leyes pro justicia económica, tuvieron una demora superior a los 47 meses y sólo de tramitación. Esto, en el marco de una clase política atestada de discursos a favor del cambio, de las necesidades de los más pobres, de la urgencia de resolver el problema del empleo, la violencia intra-familiar, y todo tipo de problemas que tienen un gran enganche mediático, pero que abunda en la boca de quienes hoy tiene una clara y desenfrenada vocación cínica. Con este pequeño extracto de la ADMINISTRACIÓN LAGOS se puede repasar un itinerario grotesco en la historia del cinismo político en Chile. Resulta penoso que los conglomerados políticos actuales sean poco y nada representativos de la diversidad en el país.
La maquina comunicaciónal con que el gobierno y la alianza se han preocupado de dominar a los ciudadanos manteniéndolos ignorantes y desinformados es una de las principales causas de la poca conciencia en las personas comunes y corrientes respecto a los hechos.
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Estuve leyendo con detenimiento tú artículo y me parece que los datos expuestos claramente pueden corroborarse con la realidad manifestada en el gobierno del Ex-Mandatario Ricardo Lagos.